Un terruño de excelencia en la altura del Valle del Maipo
Pirque es uno de los lugares con más historia vitivinícola en Chile. Desde los primeros viñedos plantados en la zona del Maipo por los colonizadores españoles el siglo XVI hasta las técnicas modernas de hoy, este territorio ha unido tradición agrícola, conocimiento enológico y una fuerte identidad ligada al vino.
Con el paso del tiempo, Pirque ha sido un espacio de innovaciones, prácticas más amigables con el medio ambiente y cambios culturales que han marcado tanto su paisaje como la forma en que Chile ha producido sus mejores vinos. Aquí, la viña no es solo una actividad económica: es parte de la cultura local.
El paisaje de Pirque destaca por su equilibrio entre naturaleza y viñedos. La cercanía a la cordillera genera días cálidos y noches frías, y el río Maipo aporta frescura y suelos variados. Sus terrazas, lomajes y suelos andinos crean un mosaico ideal para el cultivo de la vid, un entorno trabajado por generaciones que ha dado forma a un terroir reconocido internacionalmente.
Gracias a estas condiciones, Pirque es una de las denominaciones de origen más importantes del país. Sus uvas logran gran concentración, equilibrio y una expresión varietal muy clara, lo que ha sido confirmado por estudios agronómicos y enológicos. El Alto Maipo, donde Pirque es protagonista, es famoso en el mundo por sus tintos de alta calidad.
Los vinos de Pirque destacan por su singularidad, elegancia y autenticidad. En ellos se perciben los rasgos propios de un territorio que combina altitud, clima de montaña y suelos de origen andino, lo que se traduce en aromas profundos, notas minerales, frescura marcada y una intensidad que evoluciona con el tiempo. Cada cosecha confirma la consistencia de un terroir que ha sabido preservar su identidad frente a los cambios del mercado y de la industria.
Pirque, en definitiva, es un referente que demuestra cómo la geografía, la historia y el oficio humano pueden converger para dar origen a vinos verdaderamente excepcionales.